Continuamente
en el transcurrir del día a día, mientras que mi consciencia se despierta un
poco, tiendo a dejar durante breves periodos de tiempo mi pre-concepción
egoísta de la vida y es en estos fugaces momentos donde he alcanzado a
vislumbrar las señales de humanidad en muchas otras personas, y he observado
cuan llenos de etiquetas y juicios preconcebidos estamos los humanos, dejando
de interpretar las cosas como realmente son y dibujandonos un mundo a nuestra
visión personal, altamente marcado por nuestras percepciones e ideas. No dando
así el valor a quienes se cruzan en nuestro camino. Observando silenciosamente
durante algún tiempo ya he logrado sentirme identificado con innumerable
cantidad de personas, he aprendido que todos somos humanos, todos somos
iguales, todos cargamos pesares que inquietan nuestra existencia, todos vivimos
con miedos en medio de una cultura altamente marcada por un terror al fracaso,
todos somos parte de lo mismo, la misma vida, el mismo ciclo, el mismo planeta,
el mismo hogar, he visto mis mas terribles batallas reflejadas en muchas otras
personas, no soy único, no soy especial, todos tenemos situaciones a las cuales
debemos sobreponernos.
Pero
muchas veces no reconocemos esta igualdad en nosotros, no consideramos las
circunstancias de vida de un compañero, de una pareja, y mucho menos de un
desconocido, preferimos atacar antes de ser amables, agredir antes de sentir
compasión por la otra persona, preferimos herir antes de ser heridos.
La vida
es una continua batalla
Y es que
esta es la realidad en la que vivimos muchos de nosotros, eternamente
sumergidos en una sangrienta batalla a muerte con potenciales enemigos que
encontramos a la vuelta de la esquina, luchar con los problemas de pareja es
una batalla, luchar con los defectos del esposo o esposa es una batalla, y ni
que decir de la contienda interminable por lograr que cambie aquellos aspectos
en los que esta equivocado y debe mejorar, incluso pudiesen llegar a existir
hábitos no saludables o que pongan en riesgo su integridad física o hasta su
vida, en este caso debemos luchar incansablemente para protegerle del daño
auto-infligido.
La lucha
eterna por no demostrar vulnerabilidad alguna ni flaquezas, el débil siempre
pierde, la lucha por sobrevivir en un ambiente laboral que generalmente están
cargados de tensión y conflictos, la lucha sin fin por conseguir los ingresos
para cubrir todos los gastos y necesidades propios o de la familia, contiendas
con los compañeros de trabajo, con los jefes y con los subordinados, batallas
épicas al exigir un trato digno al jefe, al vendedor de la tienda de la
esquina, o incluso a nuestra propia pareja, nadie parece reconocer nuestros
esfuerzos, bien sea amigos, familia, jefes, pareja, ninguno valora todo lo que
hacemos por ellos, entonces es necesario enfrentarse, encarar la situación y
pedir un trato justo. Las parejas son de dos y si la otra persona no da lo
mismo que doy yo debo exigir un trato justo.
Y así en
cada uno de los aspectos de nuestra vida, si desde esta perspectiva analizamos
las cosas la vida no es más sino que una larga y extendida batalla por la
supervivencia, incluso lo es así en la naturaleza, los animales salvajes
constantemente se juegan la vida en batallas o bien por comer o por escapar de
feroces depredadores. Análogamente así pasamos los días los seres humanos,
en una constante disputa por sobrevivir sin morir en el intento, y todo esto
demanda de una gran fuerza y energía, debemos estar siempre atentos y
preparados, quien ataca primero tiene siempre más posibilidades de ganar, así
que juega un papel fundamental en nuestra existencia mantenernos alerta para
tomar el primer paso, y no dejarnos aventajar de ninguna otra persona.
Con la
pareja la mayoría de las riñas tienen un origen bien definido, simplemente nos ofuscamos
al observar que nuestro compañero de vida no es aquella persona que idealizamos
cuando le conocimos, les sobrecargamos con todos nuestros deseos y proyectamos
nuestras carencias creando un personaje que no existe, y al descubrir la verdad
tras la mascara caemos en la confrontación. Pero la verdad es que nosotros no
somos Robin
Hood, el deber que tenemos con la pareja no es salvarlos de los
peligros del mundo, o salvarlos de si mismos, no es indicarles lo que esta bien
bajo nuestro criterio y lo que no, y mucho menos pretender que cambien su
manera de pensar para que se comporten bajo nuestros estándares de lo
apropiado, ellos son adultos y por lo tanto sus decisiones las toman
conscientemente, nuestro deber es orientarles y de ellos depende elegir el
camino a seguir, y creemos erradamente que hacemos las cosas por su bien y que
deberían estar agradecidos de que todo lo hacemos por su bienestar, pero no hay
nada más alejado de la realidad, la verdad es que ambicionamos cortarles las
alas y encerrarlos en una jaula creada por nuestra percepción propia de la
vida, nos creemos salvadores y poseedores de la verdad absoluta, pero no somos
más que un carcelero intentando atrapar a otro ser humano en el papel que
creamos para ellos con el único propósito de cumplir nuestros
caprichos.
La
empatía
Retomando
la idea inicial, cuando nos quedamos en silencio un momento, y no miramos
a nuestro alrededor con los ojos sino con el corazón, identificamos todos estos
patrones de conducta en el comportamiento de otros, y vemos como cada quien
arrastra sus propias cargas, arrastran como nosotros mismos un caballo muerto
siendo vigilados por los buitres en la oscuridad, nos es más
fácil simpatizar con otras personas al percibir estos rasgos humanos
en ellos, incluso con una mente más clara sentimos compasión al contemplar lo
extenuante de sus contiendas diarias. Nos es más comprensible la posibilidad de
perdonarle los errores a nuestra pareja si identificamos su ser, su ineludible
condición humana, si los aceptamos y toleramos como son.
La Vida
Simple
Toda
moneda tiene dos caras, y es nuestra decisión cual de ellas observar. si es
cierto que en la naturaleza se vive diariamente una contienda por la
supervivencia, ninguna de las situaciones descritas anteriormente amenazan
letalmente nuestra existencia, un pleito consume considerables porciones de
nuestra vitalidad y energía, ademas que las batallas nos gastan y consumen
emocionalmente, entonces amigo, reflexiona al respecto, ¿Es realmente así como
quieres pasar el resto de tus días? en una contienda sin fin hasta el día de tu
muerte. No se trata de ser conformista, no es dejarse llevar por la
corriente y mucho menos no luchar por nuestros sueños, es más acerca de tener
una perspectiva amplia de la vida, entender a otras personas, y apreciar las
situaciones difíciles simplemente como eso, una condición que debo
analizar, de la cual debo aprender y superar. Invertir nuestro tiempo y energía
en buscar soluciones en lugar de desperdiciarlos en
discutir.
Precisamente
buscamos una pareja para lo opuesto a discutir, buscamos una pareja para sentir
amor, para sentir apoyo, para sentir tranquilidad y bienestar, y eso es una
pareja, somos amantes no enemigos, debemos querernos en lugar de discutir,
apoyarnos incondicionalmente en lugar de subirnos al cuadrilátero a
boxear el uno contra el otro, debemos fortalecer mutuamente las debilidades del
otro en lugar de "Darle por donde más le duele" cuando discutimos,
simplemente por la necesidad del ego de sentirnos superiores. ¿Qué beneficio
obtenemos con todos estos comportamientos? realmente ninguno, ¿Escogeremos
tener la razón sobre ser felices? los humanos actuamos con locura, pues
buscamos una pareja y nos comportamos contrariamente a lo que
inicialmente queríamos encontrar.
La vida
es Simple, todo depende de la cara de la moneda que nosotros decidamos ver, es
nuestra decisión, y al final del camino que
tomemos indiscutiblemente estaremos tranquilos o fatigados de tanto
batallar
Auto
Sanación
Un poco
más allá de percibir los problemas en otros, los conflictos que libran
diariamente, realizamos un trabajo interno de auto sanación, observemonos a
nosotros mismo en nuestro transcurrir del día, disciplinemonos en no iniciar
conflictos ni querellas innecesariamente, tratemos de percibir la vida simple
como lo es y demos lo mejor de nosotros por sanar nuestro interior, ser la
mejor versión de nosotros mismos, no creemos personajes para que los demás representen
un papel en nuestra vida, ni juguemos a ser Robin
Hood creyéndonos salvadores de otros, solo así lograremos avanzar.
Dejemos este caballo muerto atrás y que los buitres devoren
su cadáver hasta que no quede más nada que sus distantes
memorias, a partir de allí tomemos una actitud más humana y menos egoísta,
el sol radiara intensamente cada mañana, contemplemos diariamente la
vida en todo su esplendor y disfrutemos cada uno de los pequeños detalles que
la hacen magnifica, Simple y sencilla, y brindandonos a cada momento una nueva
oportunidad.

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