jueves, 10 de marzo de 2016

La Vida Simple

Continuamente en el transcurrir del día a día, mientras que mi consciencia se despierta un poco, tiendo a dejar durante breves periodos de tiempo mi pre-concepción egoísta de la vida y es en estos fugaces momentos donde he alcanzado a vislumbrar las señales de humanidad en muchas otras personas, y he observado cuan llenos de etiquetas y juicios preconcebidos estamos los humanos, dejando de interpretar las cosas como realmente son y dibujandonos un mundo a nuestra visión personal, altamente marcado por nuestras percepciones e ideas. No dando así el valor a quienes se cruzan en nuestro camino. Observando silenciosamente durante algún tiempo ya he logrado sentirme identificado con innumerable cantidad de personas, he aprendido que todos somos humanos,  todos somos iguales, todos cargamos pesares que inquietan nuestra existencia, todos vivimos con miedos en medio de una cultura altamente marcada por un terror al fracaso, todos somos parte de lo mismo, la misma vida, el mismo ciclo, el mismo planeta, el mismo hogar, he visto mis mas terribles batallas reflejadas en muchas otras personas, no soy único, no soy especial, todos tenemos situaciones a las cuales debemos sobreponernos.

Pero muchas veces no reconocemos esta igualdad en nosotros, no consideramos las circunstancias de vida de un compañero, de una pareja, y mucho menos de un desconocido, preferimos atacar antes de ser amables, agredir antes de sentir compasión por la otra persona, preferimos herir antes de ser heridos.

La vida es una continua batalla

Y es que esta es la realidad en la que vivimos muchos de nosotros, eternamente sumergidos en una sangrienta batalla a muerte con potenciales enemigos que encontramos a la vuelta de la esquina, luchar con los problemas de pareja es una batalla, luchar con los defectos del esposo o esposa es una batalla, y ni que decir de la contienda interminable por lograr que cambie aquellos aspectos en los que esta equivocado y debe mejorar, incluso pudiesen llegar a existir hábitos no saludables o que pongan en riesgo su integridad física o hasta su vida, en este caso debemos luchar incansablemente para protegerle del daño auto-infligido. 

La lucha eterna por no demostrar vulnerabilidad alguna ni flaquezas, el débil siempre pierde, la lucha por sobrevivir en un ambiente laboral que generalmente están cargados de tensión y conflictos, la lucha sin fin por conseguir los ingresos para cubrir todos los gastos y necesidades propios o de la familia, contiendas con los compañeros de trabajo, con los jefes y con los subordinados, batallas épicas al exigir un trato digno al jefe, al vendedor de la tienda de la esquina, o incluso a nuestra propia pareja, nadie parece reconocer nuestros esfuerzos, bien sea amigos, familia, jefes, pareja, ninguno valora todo lo que hacemos por ellos, entonces es necesario enfrentarse, encarar la situación y pedir un trato justo. Las parejas son de dos y si la otra persona no da lo mismo que doy yo debo exigir un trato justo.

Y así en cada uno de los aspectos de nuestra vida, si desde esta perspectiva analizamos las cosas la vida no es más sino que una larga y extendida batalla por la supervivencia, incluso lo es así en la naturaleza, los animales salvajes constantemente se juegan la vida en batallas o bien por comer o por escapar de feroces depredadores. Análogamente así pasamos los días los seres humanos, en una constante disputa por sobrevivir sin morir en el intento, y todo esto demanda de una gran fuerza y energía, debemos estar siempre atentos y preparados, quien ataca primero tiene siempre más posibilidades de ganar, así que juega un papel fundamental en nuestra existencia mantenernos alerta para tomar el primer paso, y no dejarnos aventajar de ninguna otra persona.

Con la pareja la mayoría de las riñas tienen un origen bien definido, simplemente nos ofuscamos al observar que nuestro compañero de vida no es aquella persona que idealizamos cuando le conocimos, les sobrecargamos con todos nuestros deseos y proyectamos nuestras carencias creando un personaje que no existe, y al descubrir la verdad tras la mascara caemos en la confrontación. Pero la verdad es que nosotros no somos Robin Hood, el deber que tenemos con la pareja no es salvarlos de los peligros del mundo, o salvarlos de si mismos, no es indicarles lo que esta bien bajo nuestro criterio y lo que no, y mucho menos pretender que cambien su manera de pensar para que se comporten bajo nuestros estándares de lo apropiado, ellos son adultos y por lo tanto sus decisiones las toman conscientemente, nuestro deber es orientarles y de ellos depende elegir el camino a seguir, y creemos erradamente que hacemos las cosas por su bien y que deberían estar agradecidos de que todo lo hacemos por su bienestar, pero no hay nada más alejado de la realidad, la verdad es que ambicionamos cortarles las alas y encerrarlos en una jaula creada por nuestra percepción propia de la vida, nos creemos salvadores y poseedores de la verdad absoluta, pero no somos más que un carcelero intentando atrapar a otro ser humano en el papel que creamos para ellos con el único propósito de cumplir nuestros caprichos.

La empatía

Retomando la idea inicial, cuando nos quedamos en silencio un momento,  y no miramos a nuestro alrededor con los ojos sino con el corazón, identificamos todos estos patrones de conducta en el comportamiento de otros, y vemos como cada quien arrastra sus propias cargas, arrastran como nosotros mismos un caballo muerto siendo vigilados por los buitres en la oscuridad, nos es más fácil simpatizar con otras personas al percibir estos rasgos humanos en ellos, incluso con una mente más clara sentimos compasión al contemplar lo extenuante de sus contiendas diarias. Nos es más comprensible la posibilidad de perdonarle los errores a nuestra pareja si identificamos su ser, su ineludible condición humana, si los aceptamos y toleramos como son.

La Vida Simple

Toda moneda tiene dos caras, y es nuestra decisión cual de ellas observar. si es cierto que en la naturaleza se vive diariamente una contienda por la supervivencia, ninguna de las situaciones descritas anteriormente amenazan letalmente nuestra existencia, un pleito consume considerables porciones de nuestra vitalidad y energía, ademas que las batallas nos gastan y consumen emocionalmente, entonces amigo, reflexiona al respecto, ¿Es realmente así como quieres pasar el resto de tus días? en una contienda sin fin hasta el día de tu muerte. No se trata de ser conformista, no es dejarse llevar por la corriente y mucho menos no luchar por nuestros sueños, es más acerca de tener una perspectiva amplia de la vida, entender a otras personas, y apreciar las situaciones difíciles simplemente como eso, una condición que debo analizar, de la cual debo aprender y superar. Invertir nuestro tiempo y energía en buscar soluciones en lugar de desperdiciarlos en discutir.
Precisamente buscamos una pareja para lo opuesto a discutir, buscamos una pareja para sentir amor, para sentir apoyo, para sentir tranquilidad y bienestar, y eso es una pareja, somos amantes no enemigos, debemos querernos en lugar de discutir, apoyarnos incondicionalmente en lugar de subirnos al cuadrilátero a boxear el uno contra el otro, debemos fortalecer mutuamente las debilidades del otro en lugar de "Darle por donde más le duele" cuando discutimos, simplemente por la necesidad del ego de sentirnos superiores. ¿Qué beneficio obtenemos con todos estos comportamientos? realmente ninguno, ¿Escogeremos tener la razón sobre ser felices? los humanos actuamos con locura, pues buscamos una pareja y nos comportamos contrariamente a lo que inicialmente queríamos encontrar.
La vida es Simple, todo depende de la cara de la moneda que nosotros decidamos ver, es nuestra decisión, y al final del camino que tomemos indiscutiblemente estaremos tranquilos o fatigados de tanto batallar

Auto Sanación

Un poco más allá de percibir los problemas en otros, los conflictos que libran diariamente, realizamos un trabajo interno de auto sanación, observemonos a nosotros mismo en nuestro transcurrir del día, disciplinemonos en no iniciar conflictos ni querellas innecesariamente, tratemos de percibir la vida simple como lo es y demos lo mejor de nosotros por sanar nuestro interior, ser la mejor versión de nosotros mismos, no creemos personajes para que los demás representen un papel en nuestra vida, ni juguemos a ser Robin Hood creyéndonos salvadores de otros, solo así lograremos avanzar. Dejemos este caballo muerto atrás y que los buitres devoren su cadáver hasta que no quede más nada que sus distantes memorias, a partir de allí tomemos una actitud más humana y menos egoísta, el sol radiara intensamente cada mañana, contemplemos diariamente la vida en todo su esplendor y disfrutemos cada uno de los pequeños detalles que la hacen magnifica, Simple y sencilla, y brindandonos a cada momento una nueva oportunidad. 

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