Cuantas veces en la vida no pasa uno por esta encrucijada donde se repite esta pregunta una y otra vez, ¿Vale la pena seguir con esta relación? es bastante complicado responder esta pregunta, y más difícil aún tomar la decisión correcta, la verdad acerca de esto es que muchas veces nos aferramos a relaciones toxicas que nos destruyen desde el interior, y que en lugar de traernos felicidad parecen oscurecer nuestros días y llenarnos de rabia y frustración. Tal vez nos encontramos en una situación donde no hay salida, o quizás aún existe una esperanza para la relación. ¿Como podemos saberlo?
La confianza, el respeto y la tolerancia
Existen factores indispensables para mantener la estabilidad en una relación de pareja, y sin los cuales no podrá funcionar correctamente:
¿Pues como podrías tener un lazo intimo con quien no te respeta? todas las personas merecemos un trato digno, como iguales que somos ambas partes, seres humanos.
¿Si en la pareja uno y otro han perdido la confianza en su compañero? lo único que se puede esperar en este caso es una batalla campal entre ambos, una guerra eterna ensombrecida por las dudas y la desesperación, litigios sin respuesta y conflictos sin fin, en gran parte por hipótesis y suposiciones creadas por una mente desconfiada y ociosa.
Que responderías si te pregunto ¿Qué esperas tu de una relación? tomate unos minutos para pensarlo, ¿qué te gustaría recibir de tu pareja? ¿cómo imaginarias tu relación ideal? piénsalo muy bien, incluso, toma papel y lápiz y apunta con el mayor detalle posible la respuesta a todas estas preguntas.
¿Es esta la relación que tienes? ¿Se parece tu realidad a lo que deseas? El objetivo primordial de tener una relación de pareja es ser felices, y si este no es el resultado que estamos consiguiendo algo estamos haciendo mal. Por experiencia propia sé que se puede mantener una relación sin conflictos, sé que la felicidad de pareja no es un mito, y no es algo a disfrutar solamente durante los primeros meses en una etapa de enamoramiento, esta condición se puede mantener por años, emocionándote tanto de ver a esa persona y compartir como si fuera el primer día, sintiendo en tu corazón esa alegría sin fin por el solo hecho de estar acostado a su lado. pero para lograr esto debes mantener intactas las bases sobre las que crece la relación. Recuerda que para que exista un conflicto deben haber dos partes, pues mientras una de ambas partes no de pie para entrar en disputas es imposible que existan las discusiones.
Si una relación llega al punto en el que comienzan a aparecer las diferencias, la falta de respeto, cuando uno ya no tolera al otro, cuando cada detalle de la otra persona en lugar de agradarle parece molestarle, esa fuente de felicidad que en un principio alegraba los días, nubla ahora todo el panorama. A partir caemos en un espiral sin fin de agresiones, ataques y contra-ataques, entramos en guerra con nuestro compañero de vida, con quien en algún momento pretendimos cimentar las columnas de un futuro juntos, pero ahora nos comportamos como enemigos, el amor que sentimos se confunde por el veneno toxico emanado de los resentimientos, de rabias guardadas en nuestro interior, y así es como poco a poco la fuente de nuestra felicidad se va transformando en el origen de nuestro sufrimiento. Una vez iniciado el anteriormente mencionado proceso destructivo de la relación, y si no nos hacemos conscientes de este a tiempo, los daños ocasionados sobre las bases de la relación son irreversibles, y el destino asegurado es la disolución irreversible del hermoso lazo que nos mantenía unidos, así es como nuestro mejor amigo termina siendo un completo desconocido en el mejor de los casos, en otros los conflictos pasan es instancias legales, demandas, y terminando siendo los peores enemigos, por increíble que parezca esa persona que nos regalo tantos momentos especiales, alegrías infinitas como estrellas en el cielo nocturno, sueños tan magníficos y esplendidos que son difíciles de contar, con quien compartimos todo incluso nuestro cuerpo termina siendo un completo desconocido, frío como el hielo e indiferente ante nuestro dolor.
Ver las señales
Primero que nada vamos a ver las señales que están a simple vista, vamos a analizar a fondo cada situación que hemos vivido, ¿son más frecuentes las alegrías o las tristezas? ¿Predomina la felicidad en cada uno de nuestros encuentros? ¿Quiere uno o ambos en la pareja imponer su voluntad sobre el otro? ¿es necesario tener siempre la razón? contemplemos nuestra situación con buen criterio y tendremos la tan temida respuesta ¿Vale la pena seguir con esta relación?
Lo primero que debemos comprobar es si ambas partes queremos lo mismo, que aún existe respeto entre los dos, que nunca se haya pasado esa linea limite que sabemos que nunca se debe exceder, si aún existe por pequeño que sea el interés de cada una de las partes en lo que el otro tiene que decir, si al discutir parecemos enemigos pero entonces en el momento en que surge un recuerdo ambos reímos como buenos amigos jugando a ser enemigos, y muy importante que no exista en ningún sentido apatía y frialdad por la situación emocional de la pareja.
¿Y ahora que debo hacer?
El mundo es un reflejo de nosotros mismos, ¿cuanto ha cambiado la persona especial? ¿su comportamiento ya no es el mismo que era antes. Pero te aseguro que si examinamos a fondo las situaciones que hemos vivido veremos que nosotros también hemos cambiado, quizás y la persona no ha cambiado tanto como pensamos, incluso, ni siquiera ha cambiado en absoluto. lo que ha cambiado es la forma como lo ven nuestros ojos, ha cambiado nuestra perspectiva de las situaciones, y ese detalle que antes nos hacia reír y suspirar ahora parece insoportable. Si queremos salvar la situación somos nosotros mismos quienes debemos dar ese primer paso, vivir el cambio, erradicar completamente las inseguridades de nuestro interior, desvanecer el miedo de nuestro corazón, llenar cada espacio con la calidez reconfortante de la confianza, debemos abrir las puertas al amor puro y verdadero, debemos vivir el amor con cada célula de nuestro cuerpo, solo amando seremos capaces de recibir amor, solo dando confianza podremos ser personas de confiar, solo experimentando la tolerancia y compasión en cada una de nuestras acciones alcanzaremos el estado de tolerancia y respeto de parte de nuestra pareja, solo el amor sincero puede enmendar los daños catastróficos de la ira, el rencor, los resentimientos y el desamor. Si aún estamos a tiempo, es el momento justo de poner en marcha el amor puro, ser el motor en marcha que nos lleve al cambio y salvar nuestra relación.
¿Y si no hay más salida que el fracaso?
Muchas veces cerramos los ojos y nos negamos a ver la realidad, pero cuando las señales nos indican que ya no hay nada que hacer lo mejor que debemos hacer es ser conscientes del daño que nos esta causando la situación, y alejarnos completamente de todo. Darse por vencido en este caso es la mejor opción, pero no es un fracaso, es un nuevo comienzo, el ocaso de una pesadilla llena de rabia y frustración en la que hemos estado viviendo, tomemos aire, respiremos profundo, llenemos los pulmones de oxígeno para que limpie y purifique todo el gas toxico de la frustración contenido en nuestro interior, es el momento de que las lagrimas borren todos los arrepentimientos y desengaños que hemos guardado dentro, es momento de soltar todo el peso muerto que estamos arrastrando, dejarlo ir todo, ya nada importa, no es un fracaso, es un renacer.