miércoles, 4 de mayo de 2016

08 Ladrones de la Felicidad: # 5 El Deseo

Con anterioridad hablamos sobre el deseo último de los humanos por alcanzar la felicidad, sin embargo pudiese parecer complicado de lograr actitudes como el desapego, o la no reacción ante los factores del mundo externo, por esto he decidido traerle hoy unos factores claves de los que debemos estar atentos para no permitir la entrada en nuestras vidas, 08 factores internos que nos roban la felicidad y nos arrastran al inevitable sufrimiento de la existencia humana, una visión muy personal de la sabiduría oriental.
EL DESEO

Como un claro cuerpo de agua, inicialmente el deseo no representa ningún peligro, es incluso agradable y refrescante, proporciona diversión, pero entonces queremos estar más frescos, deseamos más diversión, no queremos salirnos del agua, y nos movemos hacía profundidades mayores, hasta que la corriente es muy fuerte y nos arrastra, ya no podemos hacer nada para evitarlo, nos movemos al ritmo del imparable torrente de agua que nos arrastra por la vida golpeándonos contra las piedras.

De manera similar nace el deseo, inicialmente tenemos un contacto con objetos, personas, sensaciones que resultan agradables, pero no les observamos, les dejamos desatendidos, entonces la auto indulgencia natural del ser humano va aumentando el nivel de este deseo, cada vez quiere más, lo quiere todo para sí mismo, deseamos poseerlo, colocarle una marca con nuestro nombre, cada vez queremos más y más, y esto pasa con las relaciones, ese deseo desatendido crece en intensidad hasta el punto que nos arrastra como una corriente, imponemos nuestros caprichos a la otra persona, tratamos de manipularle pidiéndole pruebas de amor, en secreto esperamos poder poseerle solo para nosotros, este tipo de actitudes causan un daño increíble, el amor no es posesivo, el amor no necesita ser probado, cuanto existe es demostrado de una manera natural, pues no hay manera de forzarlo ni de imponerlo. Pero ya es muy tarde para poner límites, ya es muy tarde para alcanzar un sitio seguro, la corriente nos ha arrastrado y ahora navegamos velozmente y a tropezones. El deseo se trata únicamente del YO.

Cuando el deseo alcanza los límites, las fuertes corrientes se transforman en obsesión, en adicción: a una sustancia, a determinados objetos, a una persona especifica, estado en el que alcanzamos un punto máximo de de satisfacción cuando el objeto de nuestro deseo esta completamente disponible, pero luego de esto viene la fase en la que el desespero es inevitable, el sufrimiento se acentúa aún más el deseo de tener cerca a aquel objeto o persona, al que le hemos dado  un carácter casi de mesías, el salvador de nuestra vida, al que le adjudicamos la gran tarea de ser el único portador de felicidad en nuestra vida ignorante.

ANTÍDOTO: 

  • Observar cada contacto
  • Evitar actitudes egoístas
  • Estimular la tolerancia con otras personas, comprender que somos seres completamente diferentes, con gustos y necesidades independientes
  • Valorar la libertad propia y la de los demás
  • Actuar de manera racional y no meramente por instinto, no somos animales.


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