Hay días en nuestra vida, en los que la rutina diaria nos satura y solamente pensamos en llegar a ese lugar en el que nos sentimos cómodos y podemos ser nosotros mismos (nuestro hogar), únicamente comer algo, tomar un baño y poder descansar, pues en el fondo sabemos que solo podemos estar tranquilos si en nuestra vida tenemos bienestar.
El día a día llega a sobrecargarnos, generando ansiedad a nivel mental, la presión ejercida por el ambiente, las estructuras limitantes impuestas por la sociedad, el peso de aquello que se supone que debemos ser, lo conflictivas que en ocasiones se convierten las interacciones personales con nuestro entorno, las responsabilidades que nos agobian, todo esto llega a punto en el que nuestra existencia se siente sobrecargada, nos hace llegar al limite en que el que sentimos que vamos a estallar.
El Ojo de la Tormenta
Y allí estamos nosotros, en medio de todo este caos en el que se ha convertido la vida, miles de pensamientos vuelan en nuestra cabeza como un cardumen de peces en el mar, este es el ojo de la tormenta. Físicamente nos sentimos agotados como si la energía lentamente disminuyera camino a apagarnos. Emocionalmente extenuados, indecisos sobre el futuro, ambivalentes respecto a lo que queremos o como debemos actuar. Y es que ni siquiera en el horizonte lejano alcanzamos a vislumbrar el final de la tormenta. Es por eso que solo ansiamos con llegar a descansar y desconectarnos del mundo.
Una Pausa, Un Respiro
En este momento es imperativo tomarnos un tiempo para descansar, meditar, reflexionar sobre aquellas circunstancias que hemos vivido y que nos han llevado al borde del abismo. Es importante recuperar la energía para poder pensar con claridad, alejarnos de todo ese ruido y ajetreo que producen nuestros pensamientos al pasar, hacer una pausa y tomar en respiro, serenar la mente para buscar la claridad.
Pensamiento Categórico
De la misma manera como cada cierto tiempo es necesario limpiar los espacios físicos pues el polvo se va acumulando, también requerimos aligerar la carga emocional y mental, depurar nuestros pensamientos y percepciones, eliminar aquello que no nos presta ya ninguna utilidad ni provecho, y actualizar nuestra manera de pensar, renovar la idea de aquello por lo que queremos trabajar. Es así como podemos enfocar toda nuestra energía solo en aquella nueva realidad que queremos manifestar, calmando toda nuestra ansiedad mental y abriendo la puerta a una nueva forma de pensar.
El día a día llega a sobrecargarnos, generando ansiedad a nivel mental, la presión ejercida por el ambiente, las estructuras limitantes impuestas por la sociedad, el peso de aquello que se supone que debemos ser, lo conflictivas que en ocasiones se convierten las interacciones personales con nuestro entorno, las responsabilidades que nos agobian, todo esto llega a punto en el que nuestra existencia se siente sobrecargada, nos hace llegar al limite en que el que sentimos que vamos a estallar.
El Ojo de la Tormenta
Y allí estamos nosotros, en medio de todo este caos en el que se ha convertido la vida, miles de pensamientos vuelan en nuestra cabeza como un cardumen de peces en el mar, este es el ojo de la tormenta. Físicamente nos sentimos agotados como si la energía lentamente disminuyera camino a apagarnos. Emocionalmente extenuados, indecisos sobre el futuro, ambivalentes respecto a lo que queremos o como debemos actuar. Y es que ni siquiera en el horizonte lejano alcanzamos a vislumbrar el final de la tormenta. Es por eso que solo ansiamos con llegar a descansar y desconectarnos del mundo.
Una Pausa, Un Respiro
En este momento es imperativo tomarnos un tiempo para descansar, meditar, reflexionar sobre aquellas circunstancias que hemos vivido y que nos han llevado al borde del abismo. Es importante recuperar la energía para poder pensar con claridad, alejarnos de todo ese ruido y ajetreo que producen nuestros pensamientos al pasar, hacer una pausa y tomar en respiro, serenar la mente para buscar la claridad.
Pensamiento Categórico
De la misma manera como cada cierto tiempo es necesario limpiar los espacios físicos pues el polvo se va acumulando, también requerimos aligerar la carga emocional y mental, depurar nuestros pensamientos y percepciones, eliminar aquello que no nos presta ya ninguna utilidad ni provecho, y actualizar nuestra manera de pensar, renovar la idea de aquello por lo que queremos trabajar. Es así como podemos enfocar toda nuestra energía solo en aquella nueva realidad que queremos manifestar, calmando toda nuestra ansiedad mental y abriendo la puerta a una nueva forma de pensar.



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