La tarde es calurosa y me encuentro justo en mi ventana, viendo el magnifico instante que dura el atardecer, el cielo bajo se pinta de colores ocre, hermosos tonos turquesa que palidecen hasta el celeste intenso, en medio del firmamento brilla solo una estrella, enmarcada por las nubes resplandecientes bajo los últimos rayos del sol, efímero trascurre el ocaso, dando paso al brillo intenso de esta única estrella en la oscuridad de la noche, el brillo del gigante gaseoso se intensifica al tiempo que paulatinamente se dibujan puntos brillantes por doquier.
En esos instantes reflexiono sobre como los últimos meses hemos hablado del autoestima, del cuidado del cuerpo, de aprender a escucharnos y conocernos, sobre como resolver todos esos conflictos internos que nos atormentan por las noches y causan nuestro desvelo. Pero ahora es momento de dar un paso mas, tomar un par de cosas y hacer maleta, abrir las puertas y salir a explorar el mundo, relacionarnos con otros, Ahora que encontramos ese lugar al que pertenecemos, que realmente nos comprendemos, es momento de comprender a los demás.
¿Recuerdan el ejercicio que hicimos para conectar con nosotros mismos? vamos a hacer lo mismo, esta vez para comprender como queremos relacionarnos con otras personas, antes de continuar leyendo vamos a tomar 5 minutos para relajarnos, escuchemos cualquier música instrumental preferiblemente con sonidos naturales, cerremos los ojos y tratemos de concentrarnos únicamente en la música: ¿cómo es la relación con nuestros padres?, ¿Cómo es la relación con el jefe? ¿Cómo es la relación con nuestra pareja? ¿Cómo tratamos a los demás? ¿Somos respetuosos y tolerantes con aquellos quienes piensan diferente a nosotros?
Ahora que hemos realizado el ejercicio podemos continuar
Un Viaje de Toda una Vida
Es momento de conectar con otros, los miedos que dejamos atrás nos habían limitado toda la vida, las sombras otrora danzantes en la oscuridad de la noche, ahora han sido desvanecidas por la luz de la conciencia, la sutil oscuridad de nuestra mente ha menguado, al pelar capa a capa los velos del prejuicio, racismo, discriminación, rechazo, burla, insuficiencia, co-dependencia. Todos ellos sabandijas del mismo nido, nacidos de la inseguridad, del temor a fallar o ser menos que otro, de la falta de aceptación de los auténticos sentimientos albergados en nuestro corazón, todo aquello que nos limita, nos separa de nuestra verdadera naturaleza y del mundo. Pero ahora que hemos conectado con nuestra esencia, con nuestro verdadero ser, aquellas cosas de vital importancia se presentan sencillamente triviales, una nueva luz ilumina todo el mundo, cuan diferente podemos percibirlo ahora.
Con el mapa en la mochila tomemos una bicicleta, un tren, o simplemente caminemos, con estos nuevos ojos vamos a estudiar y conocer el mundo con curiosidad, nutriéndonos de la diversidad de culturas que inundan cada rincón, aceptando diferencias creencias y maneras de vivir la espiritualidad, tolerando las experiencias de cada individuo quien abiertamente busca el cariño y amor sincero, amando a todos quienes nos rodean, apreciando y agradeciendo lo que cada persona que conocemos aporta a nuestra vida, conocer un mundo nuevo sin fronteras, sin razas, sin ideas conceptuales preconcebidas de superioridad o inferioridad, sin aceptar estándares de belleza mediáticos, simplemente viviendo y dejando vivir, observando todo como espectadores silenciosos, sin criticar, sin juzgar, únicamente mirar y aprender, aceptar.
Es hora de abrir la puerta
La energía obtenida con todas estas actividades nos permitirá abrir una puerta a una nueva dimensión, una nueva dimensión del amor. Con las experiencias vividas, tu mente culturalmente enriquecida ya no tendrá fronteras ni limites, únicamente un par de alas para volar con el amor, muchos se acercarán maravillados por tu viaje, pero entonces, en algún momento los planetas y las estrellas se alinean, y es cuando un viajero decidirá quedarse a tu lado, para realizar esta travesía juntos, la travesía del amor. Caminemos tomados de la mano, hasta la montaña más alta, al paraíso y más allá, descubriremos el mundo juntos y haremos de este viaje una historia sin precedentes como ninguna otra contada jamas, las estrellas cardinales indicaran nuestro camino, así avanzaremos lentamente tomados de la mano, aprendiendo a conocernos y a querernos.
Juntos para apoyarnos en lugar de limitarnos, para amarnos y comprendernos en vez de discutir y desconfiar, para tolerar las diferencias y que estas no nos separen sino que nos nutran mutuamente, juntos para crecer, para prosperar, para abrir las mentes y manifestar una experiencia completamente distinta, hasta que finalmente nos sentemos en la cima del mundo en perfecta libertad.
al final de estas largas extremidades sus manos, delicadas y suaves, con dedos más cortos que los míos, nuevamente vuelan en mi mente los recuerdos, así que extiendo mi mano izquierda y la entrelazo con su mano derecha que reposa inmóvil sobre su abdomen, las caricias son mutuas entre nuestros juguetones dedos, adoro la tibia sensación de su piel junto la mía creando a partir de ahora nuevos recuerdos, me siento totalmente abstraído del mundo, es como si más nada existiera, miro nuevamente su rostro, el palpitar sedoso y carmesí de sus labios que me atraían desmedidamente provocando en mi mente las más audaces fantasías, conocía perfectamente su rostro, podría pasar horas absorto en la perfecta armonía de cada detalle, el es como los planetas, tiene su propia fuerza de gravedad que me atrae con incalculable potencia.


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